Perdona Nuestros Pecados

Han pasado tantos meses y todavía no los veo. Todavía no los escucho. Ni en el parque, ni en el colegio. Juegos acordonados, prohibidos. Pasillos llenos de bolsas plásticas con sus pertenencias, pero sus dueños no están. Su ausencia se siente en todas partes. Y cuando los volveré a ver? A escuchar? Nadie me lo puede decir con certeza, pues siguen encerrados.

Si confieso, habían días que me quejaba del ruido, de sus actitudes, de sus comportamientos. Pero era pasajero, porque al final del día, ellos entran a tu alma y corazón y te enseñan más de lo que tu lograste enseñarle a ellos.

Y me pregunto, que estará pasando en sus almas y en sus corazones en estos tiempos tan caóticos. Que estarán pensando al ver adultos tratar de manejar los problemas que al fin se salieron de sus manos. Porque si lo piensas, esto es exactamente lo que esta pasando. Nosotros, los adultos creamos esta tormenta perfecta.

El mundo esta lleno de adultos que no quieren escucharse el uno al otro. El mundo esta lleno de adultos egoístas que quieren que su punto de vista sea el punto de vista de todos. El mundo esta lleno de adultos que solo quieren salirse con las suyas.

Y ahora, durante esta tormenta, todas esas actitudes siguen. Y encima, decidimos mantener encerrados a nuestros niños. Como si ellos tuvieran la culpa.

Espero que cuando logren salir de su encierro nos perdonen. Perdonen todos nuestros pecados que llevaron al mundo a ser lo que es. Espero que ellos entiendan que no tienen la culpa de nada. Espero que vuelvan a salir un mundo adonde ellos logren convertirse en adultos más responsables, empáticos y justos.

Pero me preocupo. Porque entre más tiempo mantengamos encerrados a los futuros ciudadanos de nuestro planeta, más difícil será.

Pandemia en el Pulgarcito

Por muchas décadas ya, el contagio de una pandemia peligrosa se ha multiplicado sigilosamente en El Salvador. Esta pandemia no se puede tratar con cuarentenas, ni medicinas. Esta pandemia es mucho, mucho más complicada de tratar. Es la pandemia de la ignorancia. Esta pandemia es muy nociva, ya que muchas veces viene de la mano con un síntoma aun mas dañino: la violencia. En esta sigilosa pandemia, logramos ver tres diferentes tipos de contagio: la ignorancia auténtica, la ignorancia selectiva y la ignorancia colectiva.

La ignorancia auténtica se da cuando es verídica nuestra ignorancia. El caso mas visible de este tipo de contagio es el analfabetismo. Una persona analfabeta padece de ignorancia auténtica de la interpretación eficaz de las letras y números. Su contagio, muchas veces, no le permite pensar por si mismo. Depende mucho de la interpretación de los demás. La ignorancia autentica es peligrosa, porque, al manifestarse, si alguien menos ignorante se da cuenta de tu ignorancia, se pueden aprovechar de ti y causarte mucho daño. Pueden convencerte de lo que ellos quieran, incluso incitarte a actos de violencia, cuando la pelea ni siquiera es tuya.

La ignorancia selectiva es aquella en donde, conscientemente, escogemos creer lo que nos conviene. El más común síntoma de este contagio es la creación de burbujas. Una persona que padece de este contagio sabe que hay problemas en su entorno, pero prefiere crear una burbuja protectora, y hacer de caso que no existen esos problemas, o que alguien más se encargará de encontrarles la solución, o que la mejor solución es la que uno propone y los demás están mal. O, peor aún, se vive en ignorancia selectiva porque se cree que esos problemas no tienen y nunca tendrán solución. La ignorancia selectiva también es peligrosa, ya que con el tiempo, su contagio te aísla, y no te permite ver más allá de las finas barreras de tu burbuja. Aún cuando tu mismo, estas atrapado en una burbuja violenta.

La ignorancia colectiva es el contagio más peligroso de la pandemia. Este contagio se da cuando los números de la ignorancia autentica en combinación con la selectiva son tan altos, que tomaría décadas en tratarlos. La ignorancia colectiva crea divisiones dolorosas, causa incertidumbre e incluso crea pánico. Incita el síntoma de violencia fácilmente, por ejemplo, las pandillas, el terrorismo, las guerras. Muchas veces, la ignorancia colectiva es la causa de la mayoría de las muertes en esta pandemia.

Es muy fácil aprovecharse de la ignorancia auténtica. Es muy conveniente vivir en ignorancia selectiva. Se genera mucho poder al encontrar una ignorancia colectiva a la cual pertenecer. El Salvador lleva décadas navegando está pandemia. Para los salvadoreños no es nada nuevo. Los anticuerpos generados durante toda esta lucha son fuertes. Pero, hay algo que no se puede ignorar: no todos los anticuerpos generados durante esta larga lucha son buenos. Algunos de los anticuerpos generados son hasta mas peligrosos que la pandemia en si.

Y también hay algo más que no se puede ignorar: el dolor. El dolor generado por años y años de vivir en esta pandemia de ignorancias.

El dolor por aquellos, que pese a las circunstancias, se levantan día tras día para tratar su ignorancia auténtica. Aquellos que cruzan ríos, reciben amenazas y pagan ‘renta’ para llegar a su escuela. O aquellos que trabajan de día, para pagar sus estudios y recibir clases de noche. El dolor porque ahorita, los tienen encerrados, permitiendo que el contagio de su ignorancia auténtica incremente.

El dolor por aquellos, que pese a las circunstancias, se levantan día tras día para ganarse el pan, sea como vendedor de paletas o dueña de una gran empresa. El dolor porque ahorita, los tienen encerrados, llevando a muchos a perder todo por lo que han luchado por años, permitiendo que sus burbujas se hagan hasta más selectivas.

El dolor por aquellos, que pese a las circunstancias, quieren hacer el bien para todos. Aquellos que están luchando por el Pulgarcito, pero que ahorita, los tienen encerrados, permitiendo que la ignorancia colectiva se incremente aún hasta más rápido.

Hay algunos que nos quieren hacer creer que la pandemia de un virus es la causa del caos en el Pulgarcito. Saben que hay una ignorancia auténtica y se están aprovechando. Sospechan que al tener a los salvadoreños encerrados, van a permanecer en su burbuja de ignorancia selectiva. Piensan que la ignorancia colectiva que están fomentando los apoyará hasta la muerte.

Lo que no se dan cuenta es que ellos mismos están agilizando el fin de esta pandemia de ignorancias. Su propia ignorancia selectiva los tiene en una burbuja que esta a punto de estallar. Quizás en su burbuja nunca se dieron cuenta que los salvadoreños han sobrevivido guerras, terremotos, huracanes, de todo tipo de gobiernos y llevan décadas en esta lucha.

Su propia ignorancia traerá el fin a esta pandemia, permitiendo que los salvadoreños vuelvan a su lucha, más fuertes y mucho más sabios.

DESCÚBRETE

La Naturaleza es sabia. Sabe exactamente lo que hace. Por el momento, la prueba que nos esta haciendo pasar esta llena de sabiduría. Es curioso el conocimiento que estamos adquiriendo en los tiempos de esta prueba. Y cuando la Naturaleza decida, vendrá la parte mas complicada. Esta es la parte adonde aplicas todo el conocimiento adquirido. Hasta que llegue este tiempo a su fin, estaremos descubriendo su verdadero propósito.

Durante esta prueba, la Naturaleza hace que nos veamos algo diferentes. Si estás afuera y ves a tu alrededor, muchos están usando algo que han llevado puesto por años: una máscara. Quizás la máscara de esta prueba es literal, pero cumple la misma función que la figurativa. Esta máscara te protege. Esta máscara reduce tus probabilidades de ser afectado de una manera desagradable o de afectar a alguien más. Esta máscara cubre lo que estás sintiendo, escondiendo tus expresiones. Es difícil esta parte de la prueba. Llevar una máscara, figurativa o literal, no te permite respirar bien. Llevar una máscara te cansa.

Durante esta prueba, la Naturaleza pide alejarnos de los demás. Esta parte de la prueba trae consigo una oportunidad: el descubrimiento. Descubrir quienes somos en realidad. Quienes son en verdad las personas con quien convivimos. Descubrir quienes son a los que verdaderamente extrañamos.

Durante esta prueba, la Naturaleza pide quedarnos resguardados. Esta parte de la prueba trae consigo un regalo: el tiempo. Tiempo para detenerse. Detenerse y pensar. Pensar en que es lo que nos hace verdaderamente feliz. Descubrir que la felicidad se adquiere con cosas tan sencillas.

Durante esta prueba, la Naturaleza pide que cuidemos a los más vulnerables. Esta parte de la prueba trae consigo un reto: la empatía. Empatía en entender los temores de estos seres quienes se convirtieron en frágiles de un día para otro. Paciencia para volver a verlos vivir sin miedo. Descubrir que somos capaces de ser más empáticos y pacientes de lo que éramos antes.

Durante esta prueba, la Naturaleza pide que apreciemos a todos aquellos que antes pasaban por desapercibidos. Aquellos que hacen su trabajo sin necesariamente pedir elogios o reconocimientos. Descubrir que cada persona tiene un lugar en este mundo y que su lugar es importante.

Durante esta prueba, la Naturaleza hace que nos limpiemos constantemente, pues ella también se esta limpiando. Es curiosa esta parte de la prueba, pues estamos eliminando algo invisible, mientras que ella se esta purificando visiblemente. Nosotros no lo vemos, pero estamos decididos que no queremos infectarnos, ni infectar a lo demás. Descubrir que aunque no se ve, allí esta, pero a la vez, descubrir que aunque a veces lo podemos ver, no hacemos nada para no seguir dañando a la Naturaleza.

Y cuando llegue este tiempo a su fin y nos logremos quitar las máscaras, y la Naturaleza te diga, “descúbrete”, que harás? Seguirás siendo aquella persona que descubriste quien eras? Seguirás utilizando el tiempo en lo que te hace verdaderamente feliz? Seguirás teniendo empatía con aquellos más vulnerables? Seguirás apreciando a cada ser humano que habita esta tierra? Seguirás eliminando aquello que puede hacerte daño a ti y a tú planeta? O seguirás utilizando tu máscara? Las respuestas a estas preguntas son el verdadero propósito de esta prueba.

Por ahora, sigue aprovechando tu máscara. Sigue descubriendo las respuestas. La Naturaleza esta permitiendo que te descubras. Y cuando llegue éste tiempo a su fin, y llegue la hora que logres quitarte tu máscara: DESCÚBRETE.

AT A DISTANCE

Physically I Am Here, yet most everything, now being held at a distance. Dear Extrovert‘s being tested greatly in these trying times. Humanity as a whole being forced into a lonely Journey, where our Faith and Fragility are being placed under fire. 02-08, 21-22-23, days gone by, maybe more, we have lost count. The Absence of loved ones, their Voice, their Sweetness, missing from our lives. Making us think of A Dozen + One memories to keep them in our hearts and minds. My Hand wants to reach out and say Hold On To Me. Let’s spread a blanket on the grass covered ground of An Empty Lot. Let’s tell each other The Story Behind Things. Let’s Imagine a home with a A Purple Sink. Let’s drift off to Sleep as the tunes of a Piano float in the air. Let’s dream of picking some Oranges and More, off the bountiful trees, and smell the Herbalicious leaves.

Earth however, has its plan. Nature’s Wisdom brought Dis-Ease. It Makes Scents (sense) that it did. We have taken things for granted far too long. We have used and abused for far too long. We have focused on what takes life and does not give life for far too long. This pandemic, telling us, “Roll With Me“, this will pass. Listen, Learn and Value to what you are witnessing everyday during this special time, this Coronaissance. At a distance, you have a better view. At a distance, you will see what you had right in front of you all along. At a distance, you will be able to Just Breathe.

SLEEP

On March 30th I needed my 
Sleep
I would not allow anything to 
Keep
Me from falling into a 
Deep
Sleep.

So many thoughts have kept me
Up
My body giving me a 
Heads up
Telling me I needed to 
Back
Up.

On March 30th I needed my 
Sleep.
I crawled into bed in a 
Heap
Allowed my breathing to be 
Skin
Deep
so 
I
 could 
Sleep.

FAITH and FRAGILITY

Faith is present in many ways as I walk around my neighborhood. The images you see here are portrayals of a specific faith. They made me ponder on this topic. Faith is a noun. It is defined as having “complete trust or confidence in someone or something“. We go through life experimenting this in many ways. We are born and have complete faith in our parents. We then grow and start experimenting faith with others, applying it to friendships and to love. We then reach a moment when others have faith in us. Then we see them slowly let go, and start placing their faith elsewhere. Through these stages we realize that to have “complete trust or confidence in someone or something” is not a simple task. Faith is also defined as “a strongly held theory or belief (religious or secular)“. Again, we experience this in several ways. At first, we might imitate the faith of our elders. As we grow, we might start experimenting with the faiths of others. We then might get caught up in having moments of little faith. Hopefully, there then comes a time where we grasp on to some sort of faith.

Fragility is also a noun. It is often defined as “the quality of being easily broken or damaged“. Faith and fragility. Two nouns that are quite opposite, yet often found together. The fragility of faith is present constantly. Faith must be nurtured by both the giver and the receiver. If it is only nurtured by one, faith’s fragility comes in to play. One who has faith in anyone or anything, must hold on to hope, must stay positive, must trust, and must also question. Anyone or anything that has been given faith by someone, must give reasons for hope, must radiate positivity, must be trustworthy, and must answer to questions asked.

Whether you are a parent, a friend, a lover, a husband, a wife, a religion or a practice, faith comes along with fragility. Faith must be nurtured by both the giver and the receiver. If it is done well, and if faith evolves over time, if in moments of confusion then comes clarity, slowly faith will not be as fragile. Instead, when fragility makes an appearance in your world, faith will be there to keep everything from breaking apart.

“As long as you find something beautiful, good and true to believe in and abide by, you have the equivalent of God in your life.”

Thich Nhat Hahn

02-08

She smiles, sings and dances.
She frowns, is silent and still.
She is not afraid of taking chances.
She has quite the strong will.

Her eyes, green like an olive.
Her gait, graceful yet strong.
With her values she stands solid.
With her, others want to go along.

Her voice, a powerful tool,
Produces endless sounds.
She is nobody's fool.
She is serious and profound.

Yet she can be silly and carefree.
Showcasing her quick wit.
Her humor being key.
She makes the world stop for a bit.

And in every moment in time,
She will have you in awe.
She makes everything fine.
There is no flaw.

The world is a better place,
since her arrival.
All that surrounds her she will embrace,
The changes she will make will be tidal.

She smiles, sings and dances.
She frowns, is silent and still.
She is one who enhances,
She is one who will surely fulfill.





NATURE’S WISDOM

Impactful. The Century Plant or Agave Americana, can live between 10 and 30 years. It can grow as tall as 2 meters tall and 3 meters wide. Their famous cousins, known mostly for their use as natural sweeteners, medicinal properties, fibers for weaving and alcoholic concoctions are known world-wide. This particular ribbon-like structure needs rocky, sandy soil. It can survive in dry conditions and is tolerant of heat. Impressive. One Century Plant can make you stop in your tracks. It can make you stare in awe. It should. It has lived for decades and withstood harshness, still looking beautiful. An amazing feat, truly. It’s white-green ribbons bending gently and invitingly. The Agave Americana is the perfect bow that tops nature’s gift: the ground we walk on.

Yet, if you look closely, something else survives these exact same conditions as this majestic plant. Something that often goes unnoticed. It is a mix. A combination of nature’s creations. Blades of grass and ground cover plants, rarely noticed. Once your sight is caught by the majestic height and beauty of the Century Plant, why look down? What is so special about blades of grass and ground cover plants? They are not majestic, nor tall, nor beautiful. They are not “destined to be big”. Yet they are there, thriving, present, beside the majestic ribbons of nature.

Nature’s wisdom. It allows for the ordinary to accomplish an extraordinary role. They are an elemental component to survival. Protecting the earth from erosion and holding on to the little rain that falls each year. Allowing the Century Plant to thrive and grow towards its magnificent presence.

Nature’s wisdom. Do we know how to emulate it? As humans, we often look at the majestic, the beautiful, the impressive and impactful. Yet quickly turn a blind eye to the plain, the ordinary, the common. Little do we realize, we need this “garden-variety”.

Nature’s wisdom. Once the majestic Century Plant, the Agave Americana, flowers, it dies. Blades of grass and ground covering, well taken care of, can surpass the Agave and live up to 40 years. Take away one from the other and the Agave’s life span might be cut short. Take away one from the other and green blades of grass and ground coverings might not be tended to in order to accomplish their role. This simple symbiosis must be imitated by humanity.

We need to nurture and protect every variety of human on this earth. We need to recognize why one needs the other. How we can thrive together, and protect each other, and live in a harmonious balance. After all, nature’s wisdom has been around far longer than we have.

“The little grassroots people can change this world.”

Wangari Maathai

IMAGINE

Brisk walks that turn into slow runs. Sight and breath focused on the short journey. Staring at the pavement moving beneath running shoes. Suddenly, bursts of color catch my sight. They make me stop. Yellows, oranges, pinks, greens, blues, reds, all staring at me.

I stare back. Straight into the large brown eyes, then down onto the yellow symmetrical nose and crimson mouth. Such an impact. The magnitude, the outlines, the contours, the colors. Everything.

This mural, placed in a quiet corner, on a quiet street. Very discreet, not seeking nor begging for attention. Yet bright enough to make one stop. To make one stare. To make one imagine.

Imagine a world of beauty. Imagine a world of colors. Imagine a world of peace. Imagine a world of respect. A world in which we all breathe from the same atmosphere. A world which comes alive with diversity. A world that cherishes freedom. A world that protects life.

Imagine, a world where you took the time to know. As you stare at this mural you see the artist’s signature. You realize it is familiar. You realize you have met and sat with this person once or twice. Never knowing they were an artist. Never knowing they could produce such works of art. Not taking the time to know.

Lowering my gaze, disconnecting from the large eyes staring at me, I turn and continue on. I imagine. Imagine a world were we took the time to know. To know about each other’s strengths. To build upon each other’s strengths. I imagine a world where we are all murals. Discreet, yet bright enough to make an impact. Imagine.

Imagine all the people living life in peace. You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one. I hope someday you’ll join us, and the world will be as one.”

John Lennon

HOLD ON TO ME

I walked towards this pair again today. There they were, still together. The younger, more fragile one holding on to the older, more robust one. Holding on tight. The younger, with its viridescent leaves still sprouting close to the ground. The older, crowning the sky with its thick green foliage. Younger, older, holding on. I think, they too, are scared and confused. They have been this way for a while now. The world around them changing so fast. Some protecting and respecting them, yet others destroying them. Making them disappear, and in their place concrete structures appear. In these structures nature has a minor role. Purely decorative. Non-essential. Yet, what replaces them is not unique, it can be easily replicated. What replaces them is not natural, it is synthetic. What replaces them gives no oxygen, it takes it away. Why take away what helps one breathe? Why destroy what helps one live?

I see this pair and see the fragile one hold on tight. Just as I see the fragile among us hold on to the life that is in them. Scared and confused. Wanting to heal. Wanting to live. Yet not having the environment to do so. We are all holding on to something. We all need to let go of something. We need only to hold on to what truly needs us. What helps us breathe. What helps us live. In peace, in abundance. Once we let go of what is non-essential we will not only heal ourselves, but allow the fragile to become strong. They will no longer feel the need to hold on. We will all be able to grow tall, unafraid to deepen our roots as we reach towards the sky.

“Everybody needs beauty as well as bread, places to play in and pray in, where nature may heal and give strength to body and soul.”

John Muir